La Constitución de la Iglesia Bíblica de la Gracia

Adjunto a la Declaración Doctrinal

Establecida en Arlington, Virginia — Año 2006

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Preámbulo:

Nosotros, los ancianos y miembros de Iglesia Bíblica de la Gracia de Arlington, establecemos y aprobamos los siguientes Artículos:

Artículo I: Nombre

El nombre de esta iglesia local será Iglesia Bíblica de la Gracia de Arlington.  

Artículo II: Propósito

El propósito de Dios con esta iglesia local es doble: Primero, hacer conocer Su multiforme sabiduría, la cual demostró en la Persona y obra de Jesucristo (Efesios 3:10); y, segundo, que nosotros, los miembros de la iglesia, respondamos en adoración, dando gloria a Cristo en todo lo que hacemos (Efesios 3:21).

La adoración que damos en la iglesia se manifiesta en:

 

    • 1) reunirnos alrededor de Su Palabra, en la oración, en la comunión, manteniendo la unidad del Espíritu (Hechos 2:41-42; Hebreos 10:24-25; Efesios 4:3);

    • 2) usar nuestros dones espirituales, habilidades y recursos para la edificación de los miembros para el servicio a Dios (Romanos 12:1-13; 1 Corintios 12:12-26);

    • 3) predicar el evangelio en palabra y en hecho (Mateo 5:13-16; Hechos 1:8; Romanos 10:12-17);

    • 4) animarnos unos a otros a aplicar la Palabra de Dios a todas las esferas de la vida (1 Corintios 10:31);

    • 5) protegernos unos a otros del pecado, amonestando, exhortando, perdonando y, en casos necesarios, aplicando la disciplina bíblica (Gálatas 6:1-2; Mateo 18:15-18).  

Artículo III: Nuestras Creencias Doctrinales o Confesión de Fe

La Santa Biblia, con los sesenta y seis libros del Antiguo y del Nuevo Testamentos, es la autoridad final en todos los asuntos de fe y práctica. La Confesión de Fe es un resumen de lo que creemos que la Biblia enseña acerca de las doctrinas esenciales de la teología cristiana. Nuestra Confesión de Fe tiene un acuerdo sustancial con otras Confesiones de Fe que han sido establecidas cientos de años atrás, principalmente la Confesión Bautista de Londres de 1644 y 1689; así como también la Confesión de Westminster y otras confesiones similares. Todas las confesiones son subordinadas a las Escrituras y pueden ser modificadas. Nuestra confesión y acuerdo con otras confesiones, sirven para expresar lo que creemos que son verdades esenciales y, además, nos identifican ante los de fuera, especialmente en una época donde es necesario hacerlo.  

Artículo IV: La Forma de Gobierno

El gobierno de esta iglesia estará bajo la dirección de Cristo Jesús la Cabeza, y se llevará a cabo en obediencia a los principios prescritos en la Biblia (Colosenses 1:17-18; Efesios 4:15-16). Bajo el liderazgo de Cristo en Su Palabra, Iglesia Bíblica de la Gracia será regida por Ancianos (Pastores), cumpliendo las responsabilidades indicadas en el Artículo IX de las Reglas de Conducta. Asimismo, los Diáconos cumplirán su función de administrar los asuntos generales de esta iglesia bajo la supervisión de los Ancianos, cumpliendo las responsabilidades indicadas en el Artículo IX de las Reglas de Conducta.

Los ancianos que sirven a tiempo completo podrán tomar seis domingos del año para ministrar en otras iglesias y conferencias. Las invitaciones serán evaluadas por el consejo de Ancianos. Además, tendrán dos semanas completas de vacaciones.

Sección 1: Ancianos

Los ancianos serán hombres llamados por Dios y calificados según 1 Timoteo 3:1-7, Tito 1:6-9 y 1 Pedro 5:2-3, quienes estén de acuerdo con la Confesión Doctrinal de Iglesia Bíblica de la Gracia. A menos que no pueda ser posible, no habrá menos de dos ancianos y tantos como Dios llame al ministerio. Los ancianos servirán mientras estén calificados, disponibles y deseen continuar en el servicio.

Sección 2: Diáconos

Los diáconos serán hombres llamados por Dios y calificados según Hechos 6:1-3, y 1 Timoteo 3:8-13, quienes estén de acuerdo con la Confesión Doctrinal de Iglesia Bíblica de la Gracia. A menos que no pueda ser posible, no habrá menos de dos diáconos y tantos como Dios llame al ministerio. Los diáconos servirán mientras estén calificados, disponibles y deseen continuar en el servicio.

Sección 3: Otras Posiciones de Liderazgo

Todas las posiciones dentro de iglesia Bíblica de la Gracia serán ocupadas por miembros de la iglesia. Esto incluye todas las posiciones de enseñanza (Escuela Dominical, grupos pequeños en los hogares, etc.), el dirigir las alabanzas y cualquier otra posición de liderazgo en todos los ministerios de la iglesia. Se requiere de los miembros en estas posiciones un testimonio limpio delante de Dios y los hombres.  

Sección 4: La Necesidad de Comunión con Otras Iglesias

La comunión entre las iglesias de Cristo debe ser buscada y procurada. La comunión con pastores de otras iglesias afines a esta iglesia es significante para mantener la pureza e integridad de los ancianos en sus labores ministeriales. Estas relaciones pastorales proveerán un contexto de aliento, amonestación y exhortación (en casos necesarios) y los pastores unidos serán fuente de sabiduría para el ministerio de cada iglesia individual. (Ver Artículo VI).

Artículo V: El Estado de la Corporación

La Iglesia Bíblica de la Gracia es una corporación religiosa en el estado de Virginia y no está organizada para beneficio privado de ninguna persona. Está organizada bajo la Ley de Corporaciones Religiosas Sin Fines de Lucro, exclusivamente con propósitos religiosos dentro de la Sección 501 (c)(3) del Internal Revenue Code.  

Artículo VI: Afiliaciones

La Iglesia Bíblica de la Gracia no estará subordinada a ninguna otra organización en ninguna esfera. Iglesia Bíblica de la Gracia podrá cooperar y establecer relaciones con otras iglesias y organizaciones con similares creencias doctrinales y propósitos y, en todas esas relaciones, se reservará el derecho a romper dichas relaciones. Iglesia Bíblica de la Gracia buscará establecer relaciones edificantes con otras iglesias y organizaciones. Las propiedades de Iglesia Bíblica de la Gracia no estarán subordinadas a ninguna otra organización.  

Artículo VII: Membresía

La membresía es un medio de mantener la pureza de Iglesia Bíblica de la Gracia y asegurar la administración del cuidado pastoral de los miembros. (1 Pedro 1:15-16). Iglesia Bíblica de la Gracia recibe como miembros aquellos que muestran fe en Jesucristo como Señor y Salvador y han sido bautizados. Todos los miembros son llamados a estudiar y estar de acuerdo, de manera substancial, con las doctrinas de Iglesia Bíblica de la Gracia. A menos que se cuestione la validez de un previo bautismo, no habrá necesidad de bautizar al candidato a membresía. En tal caso, la persona será animada a bautizarse.  

Artículo VIII: Disciplina en la Iglesia

Una de las metas de Iglesia Bíblica de la Gracia es exaltar el honor de Cristo manteniendo la pureza de la iglesia local y su adoración (Mateo 18:15-18; Romanos 16:17-18; 1 Corintios 5:6-8; 2 Tesalonicenses 3:6-15; Tito 1:13; 2:15; 3:10). Iglesia Bíblica de la Gracia, aplicando principios bíblicos, hará todo lo posible para restaurar a los que han caído en pecado (1 Corintios 5:5; Gálatas 6:1-2) y alejar a otros de caer en el mismo (1 Timoteo 5:20). Por tanto, la disciplina es una muestra de amor para con los hermanos. Todos los asuntos concernientes a la disciplina de un miembro, aun cuando se trate en una reunión de miembros, están bajo la categoría de confidencialidad. Cualquier persona que divulgue cualquier información concerniente a una situación de disciplina (excepto por lo que sea necesario bajo la supervisión de los ancianos), viola los principios bíblicos al respecto y queda sujeto a disciplina.  

Artículo IX: Disolución

En el evento de que Iglesia Bíblica de la Gracia sea disuelta por los Ancianos, ningún miembro, oficial de la iglesia, o individuo privado podrá ser parte de la distribución de sus bienes. Al disolverse, todos los bienes de la iglesia serán usados, primero, para pagar cualquier deuda (s) pendiente (s). Después de esto, los bienes restantes de la corporación serán dados a una corporación sin fines de lucro, de la misma creencia y práctica y/o a misioneros sostenidos por la iglesia. La selección de los recipientes, así como el tiempo de las transferencias, serán determinados por el consejo de ancianos, considerando las recomendaciones de los diáconos. Se buscará la asistencia legal necesaria en el proceso.  

Artículo X: Enmiendas

La Junta de Ancianos solicitará los comentarios y recomendaciones de los miembros de Iglesia Bíblica de la Gracia acerca de todas las enmiendas a esta Constitución y Reglas no menos de treinta días antes de ser aprobadas e incorporadas. Después de evaluar las respuestas de los miembros, la aprobación final de las enmiendas será hecha por la Junta de Ancianos.  

Reglas de Conducta de la Iglesia Bíblica de la Gracia

Artículo I: Proceso de Membresía

Sección I: Calificaciones

Toda persona que quiera hacerse miembro de Iglesia Bíblica de la Gracia debe notificar su deseo a cualquier anciano. Uno o dos de los ancianos tendrá una entrevista con la persona para determinar su entendimiento y creencia en Cristo como Señor y Salvador y discutir las responsabilidades de los miembros en Iglesia Bíblica de la Gracia. Después de expresar su profesión de fe y acuerdo con las responsabilidades de los miembros, la persona será presentada a los demás miembros para ser aceptada como miembro oficial. 

Se espera de todos los miembros, en consistencia con el andar en la fe y el compromiso al Cuerpo de Cristo, muestren lo siguiente:

 

    1. Una actitud de sumisión a la autoridad de la Palabra de Dios, la Biblia; y un compromiso a crecer en el conocimiento de la misma.

    1. El deseo de participar en los ministerios de esta iglesia local usando los dones espirituales que Dios les ha dado (Romanos 12; 1 Corintios 12:4-7)

    1. La disposición de someterse al liderazgo y autoridad de los ancianos según la Escritura (Hebreos 13:7, 17; 1 Pedro 5:1-4).

    1. Un compromiso de asistir a las reuniones regulares de la Iglesia Bíblica de la Gracia, excepto cuando son impedidos por situaciones providenciales.

    1. El compromiso a no promover doctrinas contrarias a las doctrinas centrales de Iglesia Bíblica de la Gracia.

Sección 2: Transferencia de Membresía

Sabiendo que la transferencia de membresía debe hacerse en orden, debemos determinar que la transferencia de otra iglesia a Iglesia Bíblica de la Gracia está basada en principios bíblicos. Donde queden dificultades no resueltas, los ancianos harán todo lo posible para resolver el asunto de manera bíblica.

Para los miembros que quieran transferirse a otra iglesia, una carta de transferencia debe ser entregada a la otra iglesia de parte de Iglesia Bíblica de la Gracia. Una vez que esa carta sea entregada, la membresía en la iglesia queda terminada.

Sección 3: Membresía Doble

Cualquier persona que sea miembro de otra iglesia, pero por una situación providencial (trabajo, enfermedad, etc.) ha estado asistiendo Iglesia Bíblica de la Gracia, puede optar por una membresía doble. Este estado le permitirá recibir el cuidado pastoral necesario mientras esté asistiendo y siendo parte de Iglesia Bíblica de la Gracia.

Sección 4: Terminación de Membresía

Cualquier miembro puede terminar su membresía en Iglesia Bíblica de la Gracia a petición propia, informando por escrito a la Junta de Ancianos de su intención y las razones de su decisión. Si la razón es un problema con la iglesia, la Junta de Ancianos tratará de resolver esos asuntos para que los miembros puedan permanecer y crecer en su vida espiritual y en su contribución en la iglesia. 

Si se determina que un miembro quiere terminar su membresía para evitar un proceso disciplinario, la petición no será concedida hasta que el proceso sea completado.

Los miembros podrán ser removidos de la membresía por orden de la Junta de Ancianos cuando de manera consistente, y sin razón adecuada, se ausentan de las reuniones de la iglesia que han sido establecidas; se unen a otra iglesia; o por ex-comunicación (vea la Regla de Conducta V).

Sección 5: Privilegios

Cada miembro tendrá el privilegio del cuidado pastoral. Solamente miembros podrán ser Ancianos, Diáconos, maestros, y servir en cualquier posición ministerial. La participación de las ayudas de la iglesia, el uso de las facilidades y equipos son privilegios reservados para los miembros. Las excepciones deben ser aprobadas por la Junta de Ancianos.

Sección 6: Las Reuniones de la Iglesia

La Iglesia Bíblica de la Gracia tiene sus servicios regulares de adoración los domingos en la mañana y los viernes en la noche. Estas reuniones tienen como propósito adorar a Dios en conjunto, por medio de la enseñanza y predicación de la Palabra de Dios; la oración; las alabanzas en cánticos, himnos y salmos; la edificación mutua, las ordenanzas cristianas; el uso de los dones espirituales. Los domingos tenemos Escuela Dominical para las diferentes edades. Durante la semana, los hermanos podrán reunirse para tener estudios bíblicos, actividades especiales, discipulado y entrenamiento ministerial. 

La Junta de Ancianos se reunirá cada dos semanas para tratar los asuntos que tienen que ver con la labor pastoral. Otras reuniones pueden ser convocadas de acuerdo a las necesidades que se presenten.

La Iglesia Bíblica de la Gracia tendrá su asamblea anual en Enero de cada año, donde se presentará el presupuesto para el año, los proyectos a llevarse a cabo y el plan de trabajo.

Otras reuniones de todos los miembros pueden ser convocadas por la Junta de Ancianos de acuerdo a las necesidades que se presenten.

Artículo II: Las Ordenanzas de la Iglesia

La Iglesia Bíblica de la Gracia reconoce dos ordenanzas establecidas por el Señor Jesucristo, las cuales deben observarse. Estas son: el bautismo, la cual debe hacerse una vez; y la Cena del Señor, la cual debe observarse regularmente.

Sección 1: Bautismo

El bautismo en agua es simbólico de la unión del cristiano con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección (Romanos 6:3-4). Según el patrón bíblico, un nuevo creyente debe ser bautizado después de su conversión lo más pronto posible como una expresión de su fe personal en Cristo y su entrada en la membresía de la iglesia. 

La inmersión es el método preferido, consistente con la práctica observada en el Nuevo Testamento (Mateo 3:13-17; Hechos 8:36-40).

Los bautismos deben ser realizados por y bajo la supervisión de un anciano. Al momento del bautismo, el candidato debe dar testimonio público de su fe en Cristo, ya sea por una declaración personal o al contestar preguntas hechas por la persona que le bautiza.

Una persona que quiera bautizarse debe, por convicción personal, tomar la iniciativa y contactar a uno de los ancianos, reunirse con ellos y establecer que está en condiciones para bautizarse. Los ancianos decidirán si la persona califica para ser bautizado.

Sección 2: La Cena del Señor

Porque el Señor nos exhorta a hacer esto en memoria de Él (1 Corintios 11:20, 24); y a la luz de la práctica de la iglesia primitiva (Hechos 2:42; 20:7), la Iglesia Bíblica de la Gracia observa la Cena del Señor cada primer domingo del mes y en otras ocasiones que los Ancianos juzguen necesarias. Esta ordenanza se llevará a cabo bajo la supervisión de los ancianos. La Cena del Señor es abierta para todos lo creyentes que son miembros oficiales de una iglesia evangélica. 

Los que participen, deben examinarse a ellos mismos para ver si hay pecados no confesados ante Dios o tiene problemas con otro creyente y arreglar sus asuntos antes de participar (Mateo 5:23-24; 1 Corintios 11:28-29).

Artículo III: La Consejería Bíblica

Todos los creyentes luchamos contra el pecado y sus efectos en nuestras vidas y en nuestras relaciones (Romanos 3:23; 7:7-25). Cuando un creyente no puede resistir la tentación y cae, Dios quiere que busque asistencia de otros creyentes y, especialmente, de parte de los ancianos, quienes tienen la responsabilidad de proveer consejería pastoral (Romanos 15:14; Gálatas 6:1-2; Colosenses 3:16; Hebreos 13:7, 17; James 5:16). Por tanto, Iglesia Bíblica de la Gracia exhorta y alienta a sus miembros a buscar consejo los unos de los otros y, de manera  definitiva, consejo de parte de los pastores.

Sección 1: Principios de Consejería

Nuestra consejería se basa en el hecho de que Dios, por medio de Su Palabra escrita, la Biblia, ha provisto los principios necesarios para resolver todos los problemas del alma en las diferentes esferas de la vida.

Sección 2: Confidencialidad en la Consejería

La confidencialidad será respetada lo más posible. Sin embargo, hay situaciones en las cuales es apropiado revelar ciertas informaciones a otros, especialmente cuando los ancianos de esta iglesia creen que es bíblicamente necesario hacerlo. Por ejemplo:

 

    1. Cuando un anciano no está seguro de la manera en que debe aconsejar a alguien y necesita ayuda de otro (s) anciano (s) (Proverbios11:14; 13:10; 15:22).

    1. Cuando la persona que nos presenta el asunto está en peligro inminente a menos que otros intervengan (Proverbios 24:11-12).

    1. Cuando una persona rehúsa arrepentirse de su pecado y se hace necesario instituir el proceso disciplinario (Mateo 18:15-18 – Ver el Artículo IV de las Reglas de Conducta) o cuando busca asistencia de individuos o agencias fuera de la iglesia (Romanos 13:1-5).

    1. Cuando, por ley, estamos llamados a reportar un caso de abuso (ya sea de niños u otra acción criminal).

En todos estos casos, se deben tomar todas las medidas de lugar para asegurar que la información dada sea la necesaria y a las personas que deben recibirla. Debemos tener en mente que estamos tratando con los hijos de Dios y debemos protegernos unos a otros.

Artículo IV: La Disciplina en la Iglesia

La disciplina en la iglesia de Cristo es un acto de amor por el cual la persona que es disciplinada es restaurada a la comunión con Cristo y su Iglesia o, por su rebeldía, es ex-comunicada. La aplicación de la disciplina en la iglesia será de acuerdo al proceso establecido por Cristo en Mateo 18:15-18; Gálatas 6:1-2. (Artículo I de las Reglas de Conducta). Los ancianos supervisarán el proceso descrito a continuación:

Sección 1: Las Ofensas

Las categorías generales de las ofensas que pueden resultar en disciplina eclesiástica son las siguientes:

 

    1. Divisorias (Tito 3:9-11; Romanos 16:17-18; 1 Corintios 12:11-22).

    1. Conductas (Fornicación, borracheras, robos, etc.) (1 Corintios 5:9-13; 6:9-11).

    1. Doctrinales (1 Timoteo 1:18-20; 6:3-5; 2 Juan 9-11).

Sección 2: Los Métodos Usados

Mateo 18:15-18 describe el proceso usado para traer reconciliación cuando una ofensa ha tomado lugar. En caso que no haya reconciliación, los ancianos deberán tomar pasos que aseguren que el proceso disciplinario sea hecho en orden y de forma adecuada. Los ancianos no recibirán ninguna acusación anónima. La persona acusada de pecado tiene el derecho de enfrentar y contestar las acusaciones en su contra. Cualquier ofensa contra un anciano debe ser corroborada, a lo menos, por dos testigos (1 Timoteo 5:19).

Cuando una ofensa es revelada, los pasos a seguir son:

Investigación: Los ancianos deben conducir una investigación para ver si el acusado es culpable. Si los cargos son falsos, se exhortará a los acusadores a enmendar la relación. Si la acusación es probada (por confesión o por testigos), la amonestación toma lugar.

Amonestación: Una descripción bíblica de la conducta pecaminosa y las acciones que deben reemplazar esa conducta. Además, habrá una supervisión de la persona en su conducta hasta que haya cambios evidentes en ella. También se le advertirá que una amonestación pública (2 Tesalonicenses 3:14-15, 1 Timoteo 5:20) o la excomunicación pueden tomar lugar si no hay arrepentimiento. La persona en esta fase no podrá participar en los ministerios de la iglesia ni de la Cena del Señor (1 Corintios 11:28-29).

Ex-comunicación: Si la amonestación y la supervisión no son suficientes para corregir la conducta pecaminosa, la ex-comunicación tomará lugar. Esta acción excluye a la persona de la participación en los servicios públicos de la Iglesia, como también de las reuniones sociales de la Iglesia, las reuniones especiales (retiros y conferencias) y recreativas y es removido de la membresía. La Iglesia será informada de las razones por las cuales se ha tomado la decisión de ex-comunicar al transgresor.

Si la persona ex-comunicada se aparta de la iglesia y busca otra iglesia, los ancianos están llamados a informar la otra iglesia del status de esa persona.

Restauración: Cuando la persona ex-comunicada se arrepiente, la restauración comienza. La restauración es el proceso por el cual la persona que ha pecado es hecha partícipe de todos los privilegios que gozaba antes de la ex-comunicación. Esto solamente será posible cuando los ancianos estén convencidos de que un arrepentimiento verdadero ha tomado lugar. Si la restauración es apropiada, los ancianos informarán a la iglesia de las razones de lugar y explicarán a los demás miembros de sus responsabilidades con la persona restaurada (2 Corintios 2:5-11).

Todo el proceso de la disciplina bíblica tiene como base el amor por Dios, por la iglesia y por la persona o personas disciplinadas. Este proceso solamente toma lugar cuando no hay cambio en la persona por la rebeldía de su alma a la Palabra de Dios.

El proceso descrito aquí también cubre todas las disputas relacionadas con la membresía de la iglesia, las doctrinas, las reglas de conducta y política de la iglesia, la práctica dentro de la iglesia, la consejería, la disciplina, las decisiones y acciones (incluso acciones legales basadas en estatutos civiles y cualquier accidente con daños físicos personales o de cualquier tipo). Al unirse a esta Iglesia, todos los miembros están de acuerdo que los métodos descritos aquí serán suficientes y únicos para resolver cualquier disputa en contra de la iglesia y sus oficiales; y, además, abdican su derecho a someter acción legal en contra de la iglesia en una corte o agencia civil.

Los asuntos criminales serán pasados a las autoridades correspondientes.

Artículo V: Finanzas

Para ser guardados sin mancha ante Dios y a los demás como administradores de lo que Dios nos ha confiado es importante establecer una responsabilidad financiera apropiada. Para ello, la Junta de Diáconos tendrá a su cargo todos los asuntos financieros de la iglesia bajo la autoridad de los ancianos (ver el Artículo IX, Sección 2 de las Reglas de Conducta). Un equipo de tesorería, de entre los diáconos, será asignado por los ancianos de Iglesia Bíblica de la Gracia tan pronto como sea necesario y posible.

Algunas de las responsabilidades de los que estén encargados de las finanzas son:

 

    1. Asegurarse de que no se gaste más dinero que el que está disponible para cubrir la necesidad que se busca suplir.

    1. Asegurarse que los fondos sean despachados a tiempo para cumplir las responsabilidades de la Iglesia.

    1. Supervisar el conteo del dinero y los depósitos en la cuenta bancaria.

    1. Mantener la contabilidad al día de los fondos recibidos y gastados.

    1. Dar un reporte de la situación financiera de la iglesia en la Asamblea Anual.

Sección 1: Pagos

Todos los pagos o reembolsos deben ser aprobados por un anciano o un diácono que no está directamente envuelto en la transacción.

Sección 2: Reportes Mensuales 

Los encargados de mantener las finanzas darán un reporte bimestral a los ancianos y un reporte semestral a la iglesia. Los diáconos, bajo la supervisión de los ancianos, podrán desembolsar el dinero para cubrir la compra de materiales en general y cubrir los pagos generales de la iglesia. Cualquier persona autorizada a hacer una compra, deberá presentar los recibos de lugar para recibir el desembolso correspondiente a la compra hecha.

Sección 3: Presupuestos Generales

Los ancianos y diáconos harán un presupuesto para el año, el cual estará basado sobre  las responsabilidades financieras presentadas por los ancianos, diáconos y los líderes de los diferentes ministerios correspondientes. Aquí se incluyen  los salarios.

Este presupuesto debe ser aprobado por la Junta de Ancianos y de Diáconos y, luego, presentado a la iglesia completa en la asamblea anual.  Los salarios pagados por Iglesia Bíblica de la Gracia serán resultado de la recomendación de los ancianos y diáconos y deben ser presentados a la membresía en la asamblea anual. 

Todas las responsabilidades financieras de la iglesia, aunque aprobadas por la Junta de Ancianos y Diáconos, debe ser afirmada y/o modificada en conjunto con la asamblea general de la Iglesia. Esto con el propósito de mantener un buen testimonio de integridad, honestidad y de mayordomía bíblica.

Artículo VI: Las Decisiones de la Junta de Ancianos

Sección 1: Reglas y Guías de Conducta

Los ancianos procurarán hacer todas las decisiones en consenso. En las discusiones los ancianos deben:

 

    1. Buscar la voluntad de Dios con ahínco (Salmo 143:10)

    1. Asegurarse que los principios bíblicos no son quebrantados (2 Timoteo 3:16-17)

    1. Mostrar humildad y respeto para con el otro (Filipenses 2:1-4)

    1. Someterse el uno al otro – nadie es más que el otro (Efesios 5:21)

    1. Esperar con paciencia hasta que todos estén listos (Efesios 4:2)

    1. Considerar genuinamente los intereses de los demás (Proverbios 15:22; Filipenses 2:4)

    1. Preferir y diferir los unos a los otros y a otros grupos delegados en todas las cosas menores (Proverbios 13:10

    1. Mantener un espíritu enseñable (Proverbios 18:15)

Sección 2: Asuntos No Relacionados con Disciplina

Si el consenso no se puede obtener en un período razonable de tiempo en decisiones que no tienen que ver con una disciplina eclesiástica, un anciano puede presentar la moción a:

 

    1. Discutir el asunto con más detalles.

    1. Dilatar la decisión para buscar la voluntad de Dios en oración y para obtener más información.

    1. Considerar pedir ayuda de fuera para tener sabiduría  y obtener recomendaciones de otros

    1. Votar y decidir el asunto por mayoría de votos dentro de la Junta de Ancianos.

Artículo VII: Designación de los Oficiales de la Iglesia

Sección 1: Calificaciones

Dios es aquel que llama a un hombre para el oficio de anciano o diácono. Asimismo, Él es quien equipa a ese hombre con los dones espirituales y el carácter necesarios para ese oficio (Hechos 20:28; Efesios 4:11). Es la responsabilidad de la iglesia local descubrir y evaluar aquellos hombres que Dios ha llamado a ser anciano o diácono (Hechos 6:3). Esta evaluación debe ser hecha sobre la base de las calificaciones espirituales indicadas en 1 Timoteo 3:1-13, Tito 1:5-9 y 1 Pedro 5:1-4

Los ancianos y los diáconos servirán en sus oficios mientras se mantengan calificados bíblicamente, estén disponible y deseen servir al Señor. 

Sección 2: Procedimiento

El candidato para el oficio puede ser recomendado a la Junta de Ancianos por cualquier miembro de Iglesia Bíblica de la Gracia. Además, un hombre que crea que el Señor le está llamando al ministerio debe buscar el consejo de los ancianos para considerar su disponibilidad de servir a Dios en cualquiera de las posiciones oficiales (1 Timoteo 3:1). Es la responsabilidad de los ancianos examinar las calificaciones del candidato a ambas posiciones. 

Si hay consenso entre los ancianos con respecto a las calificaciones del candidato, entonces el candidato será presentado ante la membresía para ser considerado y llevado en oración. Además, debe ser evaluado por un período de tiempo (Hechos 6:3-5; 1 Timoteo 3:1-13; 2 Timoteo 2:15). El período de evaluación no será menos de tres meses. En ese período, los miembros tienen la responsabilidad de hacer preguntas, de orar por el hermano y de evaluar al hermano.

Al final del período, los ancianos evaluarán las respuestas de los miembros y la situación del candidato. Si hay consenso entre los ancianos en cuanto a la calificación del candidato, entonces será presentado a la iglesia en un servicio regular de adoración, en el cual será reconocido como alguien a quien Dios ha llamado para la tarea de anciano o diácono. Si los ancianos no llegan a un consenso, la nominación queda suspendida. 

Artículo VIII: Responsabilidades de los Oficiales de la Iglesia

Sección 1: Responsabilidades de los Ancianos

Bajo la autoridad de las Escrituras, la responsabilidad de los ancianos es supervisar la vida espiritual de la los miembros de la iglesia usando los siguientes medios:

 

    1. La predicación y la enseñanza (Hechos 6:4; Efesios 4:11-16; 1 Tesalonicenses 5:12; 1 Timoteo 3:2; 1 Timoteo 5:17; 2 Timoteo 4:2; Tito 1:9). También supervisarán todas las cosas concernientes a la conducta de la adoración pública, el crecimiento espiritual y el evangelismo de los miembros de la iglesia.

    1. El cuidado pastoral –  Todos los ancianos tienen la responsabilidad de cuidar el rebaño que se les ha encomendado (1 Pedro 5:1-4; Hechos 20:28; Gálatas 6:1-2). Los ancianos deben usar la Palabra de Dios para instruir, edificar, amonestar, corregir y exhortar los miembros del Cuerpo (2 Tesalonicenses 2:11; 2 Timoteo 3:16-17; Hebreos 13:17; Salmo 23:2-3).

    1. Liderazgo – Los ancianos son responsables de ejercer la autoridad delegada por Dios en todas las áreas de doctrina y práctica de la iglesia. Además, tienen autoridad sobre la Junta de Diáconos y los demás ministerios de la iglesia (1 Timoteo 3:4-5). Ahora, el ejercicio de la autoridad está basado en los principios bíblicos aplicables a la situación, no en las preferencias personales de los ancianos (1 Pedro 5:2-4). El abuso de autoridad es un motivo para la descalificación de un anciano y, asimismo, de cualquier miembro en posición de autoridad.

    1. Oración – Los ancianos ministran a la iglesia al orar por ellas como individuos y como Junta. Los ancianos de Iglesia Bíblica de la Gracia se reunirán para orar cada dos semanas. La fecha y la hora será a conveniencia de ellos (Hechos 2:42).

Sección 2: La Responsabilidad de los Diáconos

La responsabilidad de los diáconos es asistir a los ancianos al:

 

    1. Manejar las Finanzas – Ellos se encargarán de desembolsar los fondos necesarios para cumplir los compromisos financieros de la iglesia, cubrir los salarios y gastos regulares. Ellos se encargarán de hacer el presupuesto de la iglesia (bajo la supervisión de la Junta de Ancianos). (Hechos 6:1-7; 1 Timoteo 3:8-13).

    1. Cuidar de las propiedades de la Iglesia – Ellos se encargarán de dar mantenimiento a los equipos, utensilios, etc. Además, se encargarán de adquirir y eliminar todas las pertenencias de la iglesia de acuerdo a la necesidad. Todos los materiales gastables para la Escuela Dominical, el culto de adoración y todo lo que tenga que ver con el buen funcionamiento del lugar de adoración, así como los materiales usados, sin importar el tipo, estarán bajo el cuidado y la responsabilidad de los diáconos. 

    1. Mantenerse alertas a las necesidades físicas de los hermanos de la iglesia para buscar maneras de suplirlas (Hechos 6:1-7; 1 Timoteo 3:8-13).

Declaración Doctrinal de Iglesia Bíblica de la Gracia

Las doctrinas a continuación, son un breve compendio de las doctrinas que tenemos, las cuales reflejan un acuerdo histórico con La Confesión de Fe de Londres de 1689 y otras Confesiones similares. La Biblia es nuestra única regla de fe y conducta en todas las esferas de la vida.

DIOS

Creemos que Dios, como se revela en la Biblia, es el único Dios vivo y verdadero. Él es el único  santo, soberano y autosuficiente Dios. Él es en Sí mismo sin necesidad de ayuda externa (Éxodo 3:14; Deuteronomio 6:4; Juan 5:39; Isaías 6:3; Isaías 43:10; Salmo 100; Salmo 135:6). Dios es y se revela a nosotros en la Trinidad – Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son iguales en su naturaleza, esencia y ser; sin embargo, son diferentes, teniendo cada uno sus características personales según Su Persona y Obra (Salmo 110:1; Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14; Hebreos 1:1-5; Hebreos 2:14-16 con Filipenses 2:5-11; 1 Pedro 1:2).

Él es el Creador de todas las cosas, visibles e invisibles, físicas y espirituales. De la nada (ex nihilo), por el poder de Su Palabra, Él llamó todo lo que existe a existencia y lo sostiene todo según Su voluntad y por Su poder (Génesis 1; Salmo 100; Salmo 104; Colosenses 1:16-17; Hebreos 11:3). Dios tiene un propósito y plan para todas las cosas en el cielo y la tierra, el cual será cumplido según Sus eternos decretos para Su gloria. En esto, Sus múltiples atributos, incluso Su sabiduría, poder, amor, fidelidad, justicia, misericordia y bondad, se nos revelan (Isaías 46:10-13; Romanos 1:19-20).

LA BIBLIA

Creemos que la Biblia, como fue primeramente escrita en el hebreo, arameo y griego, es la única Palabra de Dios, inerrante, infalible y autoritativa. Esta Biblia, que en las traducciones en los diferentes idiomas está compuesta de sesenta y seis (66) libros – treinta y nueve (39) en el Antiguo Testamento y veinte y siete (27) en el Nuevo Testamento, es completamente suficiente en todas las cosas que tienen que ver con la revelación y la relación de Dios con el hombre y con conducta del hombre en cualquier lugar y época. La Biblia, como palabra de Dios, es la regla de fe y conducta para todos los hombres en todo lugar y tiempo (Proverbios 30:5; 2 Pedro 1:20-21; Deuteronomio 8:18; Hebreos 4:12-13; 2 Timoteo 3:16-17).

El Espíritu Santo aplica la Escritura para que obre en nosotros fe al establecer en nuestros corazones el conocimiento salvador de Dios en Cristo, el contenido de lo que creemos o nuestra fe y conducirnos en la conducta de nuestras vidas diarias. (Juan 6:44; 1 Corintios 2:12-14; Romanos 6:17; Juan 16:13-15; 2 Timoteo 3:14-17).

Nada debe ser añadido a la Palabra de Dios, la Biblia, la Escritura, ya sea en tradición de hombre o en nueva revelación ni tampoco nada puede ser quitado de la misma. La Biblia es la medida y autoridad para probar todo conocimiento concerniente a Dios y Su relación con el hombre (Deuteronomio 4:7; 12:32; Apocalipsis 22:18-19; Gálatas 1:8; Colosenses 2:8).

Cada uno de nosotros está llamado a manejar correctamente la Palabra de Dios. Por eso, debemos discernir el significado verdadero y que Dios se había propuesto comunicarnos. Nosotros establecemos el significado del pasaje en cuestión por el contexto, reconociendo la unidad básica de toda la Escritura y siguiendo la regla básica de interpretación – la Escritura debe interpretar la Escritura (por ejemplo: Génesis 12:7 con Gálatas 3:16; Joel 2:28-32 con Hechos 2:16-24; Génesis 15:6 con Romanos 4:1-3).

LA NECESIDAD DEL HOMBRE: LA SALVACIÓN

Nosotros creemos que en el principio, toda la creación, incluso el hombre, era buena en todo sentido. El hombre (varón y hembra) no tenía pecado y, por tanto, andaba con Dios. Sin embargo, el hombre cayó de la posición de andar con Dios en desgracia, haciéndose merecedor de la condenación y del infierno por su incredulidad y rebelión. Ahora, todos hemos heredado la naturaleza pecaminosa de Adán y somos incapaces de hacer algo que agrade a Dios. Todos están muertos en delitos y pecados y, por tanto, no pueden responder al evangelio de salvación por esfuerzo o motivo propio (Génesis capítulos del 1 al 3; Isaías 53:6 Romanos 3:10-12; 5:12-21; 8:6-8; Efesios 2:1-9).

LA PROVISIÓN DE DIOS:

Dios ha hecho provisión para la necesidad del hombre en el evangelio. El evangelio es que Jesucristo, siendo Dios y Hombre, fue enviado por el Padre y vino, voluntariamente, para ser el único mediador entre Dios y el hombre. Él nació de una virgen y vivió una vida de perfecta obediencia a Su Padre, observando todos Sus mandamientos y cumpliendo Sus propósitos. Al hacer esto, Él reveló al hombre la gloria, misericordia, gracia, amor, bondad, justicia y verdad de Dios, mostrando a los hombres la nueva vida abundante (Hebreos 1:1-3; Juan 1:14; Hechos 2:23-26; 1 Timoteo 2:5; Lucas 1:26-28; 1 Pedro 2:21-22; Juan 14:6; Juan 17:4; Romanos 2:4; Romanos 5:8; Isaías 53:6; Génesis 3:14-21; Levíticos 16; Números 21:8 y Juan 3:14-16; Romanos 1:16-17).

Jesucristo dio Su vida en la cruz a mano de hombres pecadores según el propósito eterno y soberano de Dios. Cristo hizo esto, aunque no tenía pecado, para pagar la justa retribución de Dios por el pecado del hombre y así obrar a favor de aquellos a quienes el Padre había escogido para redimir de los efectos del pecado. Después de Su muerte, al tercer día, resucitó de los muertos, quitando así la maldición de la muerte sobre Su Pueblo de manera permanente. (Hechos 2:23; Romanos 3:23-26; 1 Pedro 1:18-21).

Después de que Cristo ascendió al cielo, envió al Espíritu Santo para que hiciese conocer el Salvador a los que el Padre había escogido. El Espíritu Santo obra en el pueblo de Dios haciéndolos vivificándolos espiritualmente y haciéndoles capaces de recibir el regalo de la vida eterna según el evangelio y por medio de la fe en Jesucristo. 

Ahora, Jesús el Señor de Su Pueblo, mora en la presencia del Padre, intercediendo a favor de los suyos y haciéndolos capaces de crecer a Su imagen y semejanza (Hechos 1:8-9; Juan 16:7-13; Efesios 2:4-8; Romanos 3:21-26; Colosenses 1:18; Efesios 1:18-21; Hebreos 7:24-25; 2 Corintios 10:5; Hebreos 1:1-4; Romanos 8:29).

LA RESPUESTA DEL HOMBRE A LA GRACIA DE DIOS

Todos los que responden en fe al evangelio y sus promesas son declarados justos ante Dios por medio de la justicia de Jesucristo acreditada o imputada a ellos. Ellos, por el evangelio, son reconciliados con Dios por el perdón de los pecados por la muerte vicaria de Cristo a favor de ellos. Al estar así reconciliados, los creyentes pasan de juicio, ira y muerte a vida y han recibido el espíritu de adopción como hijos amados que conocen a Dios como Padre (Romanos 3:21-26; 2 Corintios 5:21; 1 Pedro 2:4; Romanos 6:23; Romanos 5:9-11; 6:4).

El crecimiento y conformación a la imagen de Cristo es parte vital y natural de la vida del creyente. Por tanto, al haber sido regenerados para hacer buenas obras, ellos crecerán en la gracia de Dios, apartándose de sus pecados y siguiendo a Cristo como Señor (2 Corintios 3:17-18; Efesios 4:11-16; Efesios 2:10; Romanos 6:1-4, 11-14; 2 Pedro 3:18; 2 Pedro 1:3-10).

Todos los que Dios ha escogido y redimido serán preservados y perseverarán en esa fe salvadora hasta el día que Dios haya escogido para llevarlos a estar con Él para siempre (Juan 10:28-28; Filipenses 1:6; Juan 14:1-3; Juan 6:44-58).

LA IGLESIA

Creemos que todos los que tienen fe en Jesucristo como Señor y Salvador están unidos por el Espíritu Santo que mora en ellos en un cuerpo espiritual y físico que es la Iglesia, de la cual Jesucristo es la Cabeza. Esa Iglesia se manifiesta en cada iglesia local que reconoce a Jesucristo como Señor y Salvador y le sirve según las Escrituras (Romanos 12:5; 1 Corintios 12:12-27; Efesios 4:11-16; Colosenses 1:18).

El propósito de Dios en establecer Su Iglesia es traer gloria a Sí mismo al dar a conocer Su multiforme sabiduría, demostrada en Cristo Jesús. Esto se manifiesta cuando los creyentes:

 

    1. Se reúnen en el poder y la unidad del Espíritu Santo para adorar a Dios al proclamar Su Palabra, al alabar, al orar, al participar de las ordenanzas de la Iglesia (Hebreos 10:24-25; Hechos 2:42-47).

    1. Usan sus dones espirituales para la mutua edificación y preparación de los miembros para servir a Cristo en los diferentes ministerios (Efesios 3:10-11; Efesios 4:11-16; 1 Corintios 12:4-7; 1 Pedro 4:10).

    1. Proclaman el evangelio de Cristo a un mundo perdido y que perece (Mateo 28:18-20; Marcos 16:15; Hechos 1:8).

    1. Son luz y sal en las diferentes vocaciones a que han sido llamados, ya sea en el trabajo, en sus hogares, con los amigos y familiares (Mateo 5:13-16).

Dios ha establecido dos ordenanzas para la Iglesia: el bautismo y la Cena del Señor (Hechos 2:38; 1 Corintios 11:23-26).

Todos los creyentes son sacerdotes en la casa de Dios. Todos poseen, en común, la misma dignidad, el mismo llamamiento y el mismo privilegio de comunión con Dios. Todos son llamados a ofrecer sacrificios de adoración, de alabanzas y de acciones de gracias a Dios. Con nuestros diferentes dones y llamados, servimos a Dios y los unos a los otros.

Dentro de Su casa, Jesucristo establece ancianos, pastores bajo Su supervisión, para que sirvan Su pueblo administrando las actividades de la Iglesia y cuidando de las necesidades espirituales de los miembros. Los diáconos ministran a las necesidades físicas de la iglesia, tanto al cuerpo local como al individuo. (1 Pedro 2:9-10; Romanos 12:1-2; 1 Corintios 12:7; Hechos 20:28; 1 Timoteo 3:1-13; Tito 1:5-9).

La autoridad final por la cual todas las disputas de la Iglesia deben ser decididas es la Biblia, la Escritura, la Palabra de Dios. Estas deben ser interpretadas por la iluminación del Espíritu Santo (2 Timoteo 3:16-17; Juan 14:26; 16:13-15).

EL FIN DE LAS COSAS

Creemos que Dios ha establecido un día en el cual Jesucristo regresará de manera visible, en gloria, para juzgar al mundo en justicia. Su justicia será manifestada en la resurrección para el castigo eterno de todos los incrédulos, quienes serán echados al infierno para sufrir la separación eterna de Dios. Su misericordia será manifestada en la resurrección de los santos creyentes, en cuerpos glorificados, para disfrutar de la vida eterna y plenitud de gozo en la presencia del Señor (Mateo 24:36; Juan 5:28-29; Mateo 25:31; Apocalipsis 21:3; Marcos 13:26-27; 2 Tesalonicenses 1:7-10; Apocalipsis 21:8).

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